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Educación Acuática Familiar

El precio original era: U$S 720,00.El precio actual es: U$S 548,00.

Programa integral para bebés y niños de 11 meses a 8 años. Incluye el entrenamiento individual en el agua para tu hijo y la formación completa online para vos. Porque la prevención real siempre empieza en el adulto.

HORARIOS

Descripción

(Natación Segura GH + PadreSalvavidas)

El programa integral donde tu hijo adquiere las herramientas básicas para manejarse en el agua con seguridad, mientras vos aprendés a detectar los riesgos a los que estaban expuestos sin saberlo.

El único programa que blinda el entorno por completo

Existen tres barreras críticas que impiden que un niño se ahogue: la supervisión del adulto, el cerco perimetral y las destrezas del propio niño en el agua. Cuando ocurre un accidente, es porque fallaron las tres en cadena. Y la primera que falla, casi siempre, es la supervisión.

Este programa integral está diseñado específicamente para blindar la primera y la tercera barrera al mismo tiempo:

  • En el agua (Tu hijo): Entrena de forma individual bajo la metodología de Natación Segura, adquiriendo las herramientas básicas de supervivencia y competencia acuática.
  • En la pantalla (Vos): Te formás con el curso online PadreSalvavidas para entender el riesgo, leer el entorno, diseñar un cerco perimetral correcto (la segunda barrera) y sostener en casa lo que él aprende en la piscina.

Un niño con destrezas y un adulto que no sabe leer el riesgo siguen siendo una combinación peligrosa. Las herramientas del niño nunca reemplazan la supervisión del adulto: la complementan.

Una promesa honesta

Quiero ser 100% honesta con vos: ningún método es infalible. No existe el niño a prueba de ahogamiento, y te sugiero desconfiar de quien te prometa lo contrario.

Lo que sí existe es la preparación real. Este programa te enseña a vos a saber mirar y a tu hijo le da los recursos para defenderse en el agua. Entre ellos, el flotar, que es la herramienta obligatoria y vital que todo niño tiene que dominar antes de finalizar su proceso.

¿En qué se diferencia de una clase de natación tradicional?

La natación es una excelente disciplina deportiva y su finalidad es clara: cubrir una determinada cantidad de metros con distintos estilos (crol, espalda, pecho y mariposa). Para lograrlo, el niño necesita tirarse al agua y avanzar de forma horizontal dentro de ella.

Nosotros enseñamos el camino hacia la autonomía.

En este programa el foco absoluto está en que el niño desarrolle las capacidades corporales para flotar de forma autónoma, sostenerse y reconocer un borde o una escalera ante cualquier situación.

Son dos enfoques completamente distintos y ambos son valiosos. Pero no se reemplazan entre sí, y es vital que como adulto sepas cuál es cuál antes de elegir.

La regla de la libreta: Primero la capacidad, después el juego

Nos puede encantar manejar y nos pueden fascinar los autos, pero para salir a la calle de forma responsable hace falta una libreta de conducir. Y esa libreta se obtiene adquiriendo capacidades y aprendiendo las reglas, no jugando.

Con el agua pasa exactamente lo mismo. Este programa no es un espacio lúdico común: primero se desarrollan las capacidades necesarias para estar seguros en el volumen de agua, y después se juega. Y cuando se juega, se juega seguro.

Trabajamos sin flotadores. Y esto es lo más importante que vas a leer hoy.

Un niño que crece utilizando flotadores entiende el agua desde una realidad que no existe.

El flotador lo mantiene en una posición vertical artificial. Le muestra un cuerpo que no es el suyo, una postura que el agua por sí sola no le va a permitir y una seguridad que no tiene. El día que cae al agua sin ese dispositivo, su cuerpo no reconoce absolutamente nada de lo que aprendió.

Peor todavía: el flotador engaña también al adulto. El niño se cree seguro cuando no lo está, y los padres se sienten tranquilos cuando no deberían estarlo. Ahí es donde baja drásticamente la calidad de la supervisión, y ahí es donde ocurre el accidente.

El agua desde la neurociencia: Habitar un cuerpo nuevo

En Natación Segura trabajamos directamente sobre la sinapsis neuronal del niño para que reconozca su propio cuerpo dentro del agua.

Es necesario comprender que la densidad del agua no es la gravedad de afuera. El medio acuático es, literalmente, un entorno nuevo que el cerebro tiene que aprender a habitar.

Es exactamente el mismo proceso que atraviesa un bebé cuando empieza a caminar y va descubriendo qué puede hacer su cuerpo y qué no. Solo que acá el escenario es el agua, y el margen de error es de segundos.

Eso se llama autorregulación, y es precisamente lo que el flotador impide desarrollar.

Cómo trabajamos: Respeto absoluto al ritmo de cada niño

Trabajamos de forma propioceptiva y sensorio-motora. A través del tacto activamos las terminaciones nerviosas de la musculatura del niño para generar la respuesta motriz correcta.

A partir de ahí, vamos encadenando comportamientos mediante lo que llamamos pequeñas aproximaciones: pasos tan chicos y progresivos como cada niño necesite. Algunos avanzan en eslabones grandes; otros necesitan que cada destreza se divida en partes mínimas. Nos adaptamos al punto de partida real de cada niño, nunca a un programa estándar.

Los dos compromisos innegociables de mi escuela:

  • Jamás se le pide a un niño que haga algo que no sabe hacer.
  • Jamás se lo expone a resolver una situación sin tener las herramientas previas para hacerlo.

Siempre trabajamos desde el éxito del niño. Construir sobre lo que sí puede hacer de forma segura es la única forma de llegar al objetivo. No hay otra.

Detrás de la pantalla

Lo que muchas veces se ve en las redes sociales es el final de un proceso exitoso. Lo que hacemos acá, día a día en el agua, es construir, uno por uno y con paciencia, cada eslabón que lleva hasta ahí.

Qué aprende tu hijo, según su edad

Antes de conocer las destrezas, es fundamental dejar algo claro: un niño nunca debería llegar solo al agua. Esa responsabilidad es exclusiva del adulto y no se delega.

Lo que le enseñamos a tu hijo no reemplaza tu supervisión ni el cerco perimetral; son las capacidades corporales mínimas que un niño necesita para relacionarse con un volumen de agua con seguridad. Y ese mínimo cambia según su etapa de desarrollo cognitivo y motor:

Etapa 1: Bebés de 10/11 meses a 2 años

El objetivo: Girar y flotar

  • El porqué: Un bebé de esta edad no cuenta todavía con la fuerza ni la coordinación muscular para desplazarse de forma horizontal en el agua.
  • La capacidad que desarrolla: Aprende a girar sobre su espalda de forma autónoma y sostenerse flotando, manteniendo la vía respiratoria completamente fuera del agua.
  • El impacto: Es la herramienta base de todo el proceso. A partir de ella, el bebé deja de ser alguien a quien el agua “le sucede” y empieza a ser un individuo que sabe qué hacer con su propio cuerpo dentro de ella.

Etapa 2: Niños de 2/3 años a 6 años (o más)

El objetivo: Nadar – Flotar – Nadar

  • El porqué: A partir de esta edad, el niño ya cuenta con el desarrollo neuro-motor necesario para incorporar una secuencia completa y fluida.
  • La capacidad que desarrolla: Incorpora el ciclo de avanzar nadando, girar a flotar sobre su espalda para recuperar el aire y descansar cada vez que lo necesita, y volver a girar para continuar nadando. Repite este ciclo hasta reconocer un borde o una escalera y salir por sus propios medios.
  • El impacto: No es natación en el sentido deportivo o de competición. Es saber estar, saber sostenerse y saber salir.

¿Por qué a partir de los 11 meses?

Establecer el inicio del programa a los 11 meses responde a una lógica técnica, científica y madurativa muy clara, que se apoya en tres pilares fundamentales:

  • Por estadística de riesgo: No existen registros estadísticos de accidentes acuáticos por ahogamiento antes de esa edad.
  • Por desplazamiento independiente: Alrededor de los 11 meses, el bebé adquiere la capacidad de desplazarse por sus propios medios (gateando o caminando). Es decir: es el momento en el que puede llegar solo hasta el agua. Si tiene la autonomía para acercarse al peligro, necesita la capacidad corporal para defenderse.
  • Por maduración motriz y vincular: Es la ventana de desarrollo exacta para que el cerebro incorpore este conocimiento en forma de memoria motriz. Además, es el tiempo prudencial y necesario para que mamá y papá hayan consolidado el vínculo, conozcan a la perfección las señales de su hijo y estén listos para acompañarlo en este proceso.

¿Por qué las clases son de solo 15 minutos?

En la educación acuática basada en el neurodesarrollo, más tiempo no significa más aprendizaje; de hecho, significa lo contrario.

Una clase de 15 minutos responde estrictamente al funcionamiento del cerebro y del cuerpo de un niño pequeño:

  • Capacidad de atención real: Un bebé o un niño pequeño no logra sostener la atención focalizada ni el rendimiento físico óptimo más allá de los 10 o 12 minutos. Exceder ese tiempo satura su sistema nervioso.
  • Gráfica ascendente de éxito: Trabajamos mediante cortas aproximaciones. Cada paso se apoya sólidamente en el anterior y jamás se le exige una destreza antes de tiempo. El niño termina su clase experimentando que cada movimiento fue un logro.
  • Consolidación motriz: Lo que fija un aprendizaje motor a largo plazo no es la cantidad de minutos que tu hijo pasa sumergido, sino cuántas veces su cuerpo repite el movimiento correcto de forma consciente y exitosa.

Una clase larga no enseña más: enseña menos.

Extender la sesión solo genera fatiga, frustración y pérdida de la calidad técnica del movimiento, abriendo la puerta al error y al miedo. 15 minutos de enfoque absoluto es el tiempo exacto para construir un hábito motor seguro y para toda la vida. ## El cierre del programa: El traspaso del agua

Las últimas clases son distintas y, sin duda, son de las más importantes de todo el proceso: aquí es donde vos entrás a la pileta.

Después de las doce clases en las que tu hijo consolidó sus destrezas con el instructor, realizamos al menos un encuentro conjunto en el agua. En ese momento suceden tres cosas fundamentales:

  • Lo vivís en tu propio cuerpo: No dejamos que te lo cuenten; lo experimentás. Sentís cómo se sostiene tu hijo, cómo responde su cuerpo, qué puede hacer de forma autónoma y qué herramientas necesita coordinar todavía.
  • Aprenden a disfrutar juntos de forma segura: Te enseñamos cómo entrar a una piscina con él, cómo moverte, qué agarres específicos utilizar y cómo jugar sin generar falsas sensaciones de seguridad. El objetivo nunca fue el miedo; el objetivo es la libertad consciente.
  • Te llevás el manual para el hogar: Diseñamos el plan de acción para lo que viene. Qué hacer y qué evitar a partir de ese día en tu casa, en la playa o en la piscina de un familiar. Es el espacio para evacuar todas las dudas con tu hijo en brazos y el agua alrededor.

La medalla de graduación: Al terminar el programa, cada niño recibe su medalla. Para nosotros no es un detalle de color: es el reconocimiento formal a un proceso de superación que el niño transitó y que su familia sostuvo con compromiso.

¿Para quién es este programa?

Buscamos trabajar con familias que compartan una visión de respeto y seguridad consciente en el agua. Este programa es ideal para:

  • Familias con bebés y niños de 11 meses a 8 años.
  • Propietarios de piscinas en casa o con segunda residencia costera.
  • Padres y madres conscientes que quieren formarse ellos mismos para ser parte del proceso, y no solo delegar la seguridad en una clase externa.
  • Quienes entienden la prioridad: Familias que tienen claro que en el agua, primero se aprende a estar seguro y después se juega.

Sedes disponibles

Coordinamos el entrenamiento práctico en entornos controlados y seguros:

  • Pocitos (Montevideo)
  • Carrasco (Montevideo)
  • Punta del Este (Maldonado)

⚠️ Cupos estrictamente limitados: Los lugares son reducidos por la naturaleza personalizada del entrenamiento (1:1) y se asignan rigurosamente por orden de inscripción. Cada sede maneja su propia modalidad de días y frecuencia según la disponibilidad de la piscina y del instructor. Podrás ver la agenda completa antes de elegir tu opción.

Paso a paso: Cómo funciona el proceso

Diseñamos un sistema ágil y flexible para que puedas adaptar el entrenamiento a la rutina de tu familia:

1. Confirmación de tu lugar

Comprás el programa de forma online. Debido a la alta demanda y los cupos limitados, la inscripción se confirma únicamente al realizar el pago.

2. Acceso inmediato a la formación teórica

Al instante recibís el acceso a todo el material digital: el curso online PadreSalvavidas, el libro La Cara Oculta del Agua y el Libro para Padres. Te recomendamos leer y ver este material antes de la primera clase en el agua; acelerará enormemente el proceso de aprendizaje de tu hijo.

3. Reserva de clases en la agenda web

Ingresás al sistema de reservas y seleccionás tus 12 clases dentro de la disponibilidad horaria de nuestras sedes.

  • Flexibilidad total (Podés combinar sedes): Si tu rutina lo requiere, no estás obligado a hacer todo el entrenamiento en el mismo lugar. Podés tomar clases en Montevideo y alternar con Punta del Este según tu agenda de la semana. La transición es invisible para tu hijo: todos los instructores aplican el mismo método bajo la supervisión directa de Guadalupe.
  • Duración del programa: Las 12 clases se completan en 4 semanas (en sedes con modalidad de 3 veces por semana) o en 6 semanas (en sedes de 2 veces por semana). Los días específicos de cada sede quedan detallados en la agenda antes de reservar.

 

 

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